Desayunamos con Elena en el nuevo Ofelia Bakery

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uando ya estábamos arreglando el local, el propietario nos descubrió que la calle Huelva se llamaba hace mucho tiempo Confiterías, por el número de negocios del mismo tipo que reunía. Entonces pensé, ¡yo ya me quedo aquí! ¡no pienso moverme!”. ¿Casualidad? ¿destino? Elena de Ofelia Bakery nos cuenta esta anécdota sonriendo, aunque nosotros pensamos que la apertura de su nuevo local es una relato que trata más de trabajo entusiasta.

Visitamos la nueva Ofelia Bakery un martes a media mañana. Al entrar, nos da la bienvenida el mostrador, repleto de esos dulces caseros de todo tipo que te hacen dudar qué pedir. Mientras los clientes disfrutan de sus viandas, Elena sale de la cocina para comenzar una charla que se verá interrumpida por un sonido muy claro, uno de sus horneados está a punto. Paramos unos minutos, ¡lo último que queremos es que se queme una de sus creaciones!

En la conversación, nos damos cuenta de cómo las historias de esta repostera tienen un además de bonito topping, jugosos y tiernos rellenos que estamos a punto de degustar.

LOS POR QUÉS DE LA NUEVA OFELIA

Los clientes habituales de Elena nos dimos cuenta un día que su pequeño local de la Cuesta del Rosario estaba cerrado en horario comercial. Antes de entrar en pánico, nos apresuramos a entrar en sus redes sociales para comprobar aliviados que era solo un hasta luego: “La verdad es que fue todo bastante natural porque llevábamos unos meses pensando que teníamos más clientes que sitios y eso de cara a la economía de un negocio parece bastante absurdo porque que no puedas atender más porque no tengas donde meter a los clientes no tiene mucha lógica por nuestra parte.  Empezamos a pensar que un espacio más grande estaría bien dándole vueltas de vez en cuando. En abril se terminaba el contrato de nuestro local. Ahí fue el momento de decir ¿qué hacemos?, ¿prorrogamos otros cuatro años o nos movemos? Pareció natural moverse, y así de sencillo fue. Decidimos que era mejor cerrar el otro unos meses porque con el trabajo del obrador y un horario comercial es imposible sacar tiempo para buscar un local. Dijimos, bueno, pues así descansamos también un poco, nos dedicamos a esto, que es realmente un trabajo, el buscar un espacio en el centro de Sevilla y así lo hicimos. La verdad es que estamos muy contentos”, nos resume Elena sobre el cambio.

La búsqueda fue ardua y laboriosa aunque, como suele pasar en estos casos, con sus dosis de suerte y casualidad: “Fue al final, después de ver cuatro o cinco locales, cuando vimos un anuncio con sólo la foto de la fachada.  Y era en plan, ¿llamamos y lo vemos? Bueno, venga, vamos a ver qué tal. Me parece muy gracioso porque nos hemos desplazado cuarenta metros después de habernos ido a buscar a la Plaza de Toros”.

Pero, ya con la calle Huelva como emplazamiento, ¿cambiaría el espíritu de Ofelia Bakery?: “No queríamos montar una mega cafetería ni modificar el concepto de negocio ni de trabajo. Si que era importante que tuviera mucha luz o grandes ventanales, porque el otro local también tenía mucha luz natural, incuso es importante para los productos, para las fotos que hacemos. Y que fuera un sitio agradable. Al final, lo que queremos es que la gente se siente a desayunar o a merendar y esté tranquila disfrutando del rato. También que tuviéramos más espacio de cocina, que también era uno de los principales motivos para movernos . Tenía una cocina muy pequeña en el otro local. Para la producción diaria me valía pero como hacemos también eventos, bodas o celebraciones en esos momentos era difícil trabajar allí”.

LOS INICIOS DE ELENA

Pero antes de seguir preguntando sobre las novedades, proponemos a Elena un pequeño flashback para remontarnos a sus inicios en esto de alegrar el paladar: “Me ha gustado la repostería siempre. En mi casa se cocina, se cocina muchísimo. Mi tía es una repostera extraordinaria. Ha sido parte del ocio de la familia reunirnos para hacer algo y a mí me gusta cocinar más dulce que salado”.

Cuando lo que es ocio y afición se convierte en pasión, llega un momento en el que piensas en dedicarte a tiempo completo a lo que más te gusta. Es exactamente lo que le pasó a Elena, que supo dar los pasos adecuados para que hoy disfrutemos de Ofelia Bakery: “Soy Licenciada en Medio Ambiente, que no tiene nada que ver con esto, pero cuando terminé la carrera, como siempre era algo que me había gustado —y trabajar en medio ambiente es complicadísimo, por lo menos cuando yo acabé— me dije que, ahora que voy a estar en paro unos meses, voy a hacer un curso en el Alabardero, la escuela de hostelería de aquí. Justo cuando lo terminé tuve la suerte, tras haber ido un par de veces a preguntar en las oficinas de emprendimiento del Ayuntamiento que había en la calle Lumbreras, de que una de las técnicas se acordara de mi. Me dijo que habían salido unas becas europeas para gente que quiera emprender y poner en contacto a esas personas con tipos de negocio lo más parecido posible al que quieren abrir. Era en Barcelona dos meses y medio.  Eché la solicitud y me cogieron. Tuve la suerte de estar en una pastelería alucinante que es Fabulous Baking Company —que cerró desgraciadamente— pero que era una maravilla. Allí estuve trabajando y cuando volví a Sevilla ya lo tenía clarísimo. ¡Yo lo que quiero es hacer esto sin duda ninguna! Entonces empecé a buscar financiación. Me llevó cosa de un año y pudimos abrir en la Cuesta del Rosario.”

UNA PEQUEÑA HISTORIA SOBRE LA NUEVA REPOSTERÍA PARA LA CIUDAD

En la novedad que nos regaló Elena con la apertura de su primer local había un riesgo, y es que el producto que nos ofrecía no era el habitual por estos lares: “El obrador en el que trabajaba en Barcelona era de estilo americano. Los dulces tradicionales que tenemos en Andalucía me parece que son una maravilla, pero me da mucha pena que no haya nada artesano ahora mismo. Hay cositas, pero son pequeños nichos, no hay una pastelería de toda la vida de merengues o palmeras pero bien hechas. Ya casi todo es industrial. Lo que encuentras en cualquier pastelería de barrio o plaza en Sevilla lo compran todo en el mismo sitio y son congelados”.

Así que optó por un nuevo nicho, aunque no estaba sola: “Yo directamente me desmarqué haciendo recetas americanas, anglosajonas, hacemos algunas francesas… También estaba el chico de Suitcake, un obrador artesano que tiene unas cosas extraordinarias, está Manu Jara a otro nivel, abarca muchas más cosas que nosotros y por su puesto Ambrosius que tenía ya una trayectoria muy dilata en nuestra ciudad. Quizá Jorge de Suitcake y yo hemos sido los que hemos abierto la veda por lo artesano, por las cosas hechas como en casa.”

¿Las claves del producto? Además de la selección de materias primas naturales, el quid de la cuestión está en el sentido del gusto: “Suelen ser cosas mucho más sabrosas. Son bizcochos más contundentes, no tiene nada que ver los que preparamos nosotros con uno del San Marcos”. Como anécdota, aunque muy esclarecedora, Elena nos hace ver que en las tartas, por ejemplo, el tamaño importa y que lo que aparentemente es menos, en Ofelia Bakery es más: “Son más pequeñas de diámetro pero también más altas. En este tipo de tartas están estipulados unos cien gramos por persona. De otro tipo te puedes tomar doscientos gramos perfectamente o doscientos cincuenta si me apuras, depende de qué receta. Pero éstas son más contundentes. Son bizcochos que sin ser pesados, son mucho más densos, entonces, claro, cambia mucho”. Para ilustrar este hecho, Elena nos cuenta sobre una clienta que se marchó con su encargo agobiada y algo enfadada, pensando que no tendría suficiente tarta para todos los asistentes a su celebración: “volvió para disculparse y decirme que incluso le había sobrado para un par de días más”. Esta labor “didáctica” de los primeros tiempos en torno a las cualidades y características del producto son ya mucho menos habituales. Y es una buena noticia, ya que el público ha adoptado los nuevos sabores y texturas como suyos.

En el proceso de definición y diferenciación que parte de lo artesano, Elena apunta otro factor definitivo:  “Trabajamos con pequeñas empresas en la medida de lo posible, con gente que creemos que está en la misma línea. Sólo alcanzas una armonía si trabajas con proveedores similares porque, al final, la empatía es muy importante. Alguien que está currando como tú entiende el concepto, el resto está un poco ajeno a esta dinámica que llevamos los pequeñitos”.

Y LOS DESAYUNOS LLEGARON A OFELIA BAKERY

Como si de un spoiler se tratara, avisamos al lector matinal que si solo tiene un tiene un café en el cuerpo, lo que a continuación Elena nos cuenta puede hacer disparar la salivación y la secreción de jugos gástricos de forma alarmante.

Para empezar, en los desayunos de Ofelia podemos encontrar su habituales y deliciosas tartas, cupcakes, bizcochos, brownies, a los que se han añadido dulces más de mañana como los royos de canela, o su bollito especial compuesto por un brioche al que le pueden acompañar mantequilla de cacahuete, crema de queso, plátano o mermelada de frambuesas.

Y por supuesto, están las tostadas pero —importante— no de un pan cualquiera:  “Tenemos la suerte de que tenemos a Fidel de Masa Bambini aquí en la calle. Es una maravilla. Casi todo el pan que trabaja lo destina a hostelería. Le lleva el pan a mucho restaurantes de aquí. Fue una cosa determinante a la hora de decidirnos a venirnos aquí porque ¡es una maravilla tener un panadero de vecino! Tenemos filosofías similares. Hornea a diario. Hay días que llego a las seis de la mañana y ya tiene la luz encendida. Nos hace tanto el pan de mollete para el desayuno como el brioche que usamos para el bollito especial”. El continente es tan importante como el contenido y a este delicioso pan podemos añadir embutidos italianos, aguacate, tomate rallado, aceite de ReVerde AOVE Ecológico, o mermeladas caseras que también puedes untar en unos ricos scones. “Más adelante llegarán los boles de avena con frutas”, remata Elena.

Pero ahí no acaba la cosa, ya que en la sección de bebidas las novedades también nos bien suculentas. ¿Qué tal fruta del día exprimida?: “Hemos incorporado una licuadora de prensado en frío, que extrae completamente el zumo de la fruta.  Preparamos un par de zumos a diario siempre con una base de naranja, algo que apetece mucho en los desayunos“. Si de café se trata, acaban de empezar a trabajar con Café Imperial, que tienen tostadora propia en Sevilla. También a la tradicional limonada casera y el  té frío de Ofelia Bakery se suman refrescos biológicos de los que Elena nos recomienza que probemos el de jengibre: “riquísimo”. Y por primerísima vez, podrás degustar una cerveza elegida en función del menú matinal: “Hemos metido también cerveza Mond que también es Sevillana. Pensamos que para el fin de semana quizá quien venga a última hora de la mañana o también los turistas que hacen más desayuno-comida podía pegar con las cosas que tenemos.  Tienen cuatro variedades distintas, es artesana y yo no soy muy de cerveza, pero la verdad es que ésta me ha encantado”.

En definitiva, si en algún momento tienes tiempo para disfrutar de un desayuno algo más largo, Ofelia Bakery se convierte en una opción ideal: “La idea es no hacer un brunch, pero quien quiera puede tener un desayuno dilatado a lo largo de la semana.  Creo que damos bastantes opciones para pasar un rato muy rico”.

EN OFELIA BAKERY TODOS SOMOS INFLUENCERS

Preguntamos a Elena el perfil de cliente y lo tiene muy claro:”Tenemos un público muy joven, entre los veinte y los cincuenta y cinco años que suele coincidir con gente que ha estado viviendo fuera o dentro de España pero en otras ciudades, como Madrid o Barcelona donde estas cosas son muy comunes. Creo que había un público que estaba demandando ese tipo de dulces”.

Por un lado está el turista que viene con los deberes hechos: “Casi todas los extranjeros que vienen se manejan ya con aplicaciones como Trip Advisor y tienen más que claro a dónde vienen.  Son pocos los que pasan por la puerta y deciden entrar, vienen a tiro hecho. Es gente que en sus países de origen están más que acostumbrados y cómodos en este tipo  de locales”.

Y por su puesto, el local, una curiosa mezcla entre parroquiano y amigo: “Tenemos mucho público muy fiel. La primera semana me hizo mucha ilusión. Creo que entraron como mucho veinte desconocidos y el resto eran del otro Ofelia, que tenía treinta y dos metros cuadrados. Entonces he pensado en la cantidad de gente que pasó por allí. Tenemos un público buenísimo, yo siempre lo digo. Estar de cara al público y en la hostelería es muy sacrificado en general y la verdad es que no considero que tenga un público de hostelería. Creo que lo componen diez o doce grupos de amigos que a lo mejor  venían solos.  Ahora, al haber más espacio están viniendo muchos grupos y cuando los ves al final piensas ¡son todos amigos!“.  La recomendación cercana y los atractivos productos son los que hacen que Ofelia Bakery conforme el secreto a voces que es hoy:  “El boca a boca e Instagram creo que son nuestras grandes bazas”.

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