¿Qué relación tiene el yoga con la contaminación de plástico en los mares?

“El mundo entero no va a cambiar, es la visión nuestra lo que cambia”

“El yoga empieza en uno mismo y termina en los demás, en el mundo”

Con motivo del Día Internacional del Yoga, aprovechamos la presencia de Kinema en Soho Benita para conocer más de cerca la filosofía y el sentido que guarda la práctica del Yoga. Francesca, fundadora de Kinema, descubrió en esta disciplina la forma más completa de ejercitar todo, desde nuestra célula más diminuta a nuestra respiración y mente. Para ella, Kinema es el resultado de todo su aprendizaje, desde que muy pequeña empezase a tomar conciencia del trabajo corporal. Sus estudios en danza y en terapias, más su motivación natural, han hecho que pueda impartir en sus clases no solo una pedagogía concreta, sino el resultado de toda su experiencia y aprendizaje.

El yoga tiene una filosofía que lo sustenta, con una serie de pasos y prácticas que tienen como objetivo final la meditación, unas pautas parar crear las condiciones físicas, mentales y emocionales para alcanzar este estado. Estos ocho pasos son, desde la base a la cúspide: yamas (actitudes hacia uno mismo, al interior), niyamas (actitudes hacia los demas, exterior), asanas (posturas corporales para ejercitar y posibilitar esta filosofía), pranayana (ejercicios de respiración), pratyahara (recogimiento de los sentidos), dharana (concentración), dhyana (meditación) y samadhi (absorción espiritual). El yoga, al contrario de lo que mucha gente piensa, tiene una base científica en la que nuestro cuerpo y su materia orgánica y viva sirven como herramienta para conectarse con el mundo. La meditación es entrar en uno mismo para estar mejor con lo que nos rodea, ya que solo desde la paz interior se puede conectar y empatizar con el mundo.

La práctica del yoga se centra en nuestra materia, en nuestro cuerpo, ya que es lo que tenemos para comunicarnos con el exterior, podríamos decir que es un puente para alcanzar un estado más universal y menos individualista. Francesa cuenta que para ella, el yoga es “sentirse mejor”, y que especialmente en el mundo occidental, hemos ido plantando muchas semillas que resultan destructivas y nocivas para nuestro bienestar y plenitud corporal y mental, por lo que practicar yoga debe ser tomado como una práctica y filosofía a largo plazo si queremos “que la nuevas semillas puedan suplantar a las viejas”.

El primer paso para practicar yoga debe ser la aceptación, lo que implica el cuidado y afecto a uno mismo. No importa la postura externa del yoga, importa el cómo te sientes realizando esa postura. De ahí que sea tan importante trabajar en las posturas y conocer y explorar la mejor manera de hacerlas, para evitar cualquier tipo de lesión física, y por tanto, emocional. Es, digámoslo así, encajar las piezas de nuestro propio puzzle corporal. El yoga te guía por la manera de hacer que encajen, pero cada persona deberá encontrar como ajustarse, y no habrá dos puzzle iguales. Hay que salir de los límites de confort, expandir tus limitaciones, pero sin forzar el cuerpo: el esfuerzo debe surgir desde la fuerza interior, no debe ser lesivo, ya que cada postura tiene un efecto en el cuerpo a nivel orgánico. Esta es la primera forma de no hacer daño y respetar, empezando por la aceptación de uno mismo, para poder aplicarlo al ecosistema que nos rodea.

El yoga es una forma de entender que nuestros cuerpos y su energía están hechos de la misma materia que la naturaleza, y que se encuentran en convivencia. Así, el respeto a una playa resulta una forma, al fin y al cabo, de respeto a uno mismo y de amor por el todo al que pertenecemos. Es en esta empatía desde donde puede surgir el cuidado. Francesca también resalta el significado de la palabra “responsabilidad” (que no es lo mismo que exigencia), como la “habilidad para responder”. La respuesta al mundo que te rodea podrá ser más hábil, más comprometida y real si nos encontramos en un estado de aceptación y conexión profundo.

Quizás, el yoga sea por tanto la disciplina que mejor escuche y entienda globalmente el nexo de unión entre el cuerpo, la mente y el universo. Una práctica en la que se empieza a entender cómo no hay dos respiraciones iguales, igual que no hay dos instantes iguales.

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